A inicios del mes de junio, un mes antes de que comiencen las fiestas de San Fermín, comienzan los preparativos para los encierros con el montaje del vallado.
Del montaje del vallado se encargan, año tras año, los operarios de la carpintería Hermanos Aldaz, de Puente la Reina.
Un doble vallado delimita, por razones de seguridad, las calles de paso del encierro. Está construido en madera e integrado por más de 3.000 piezas, entre tablones (2.700), postes (900), puertas y barreras. Parte de este vallado permanece fijo durante todas las fiestas, pero otros tramos se montan y desmontan diariamente, labor de la que se encarga una brigada especializada de trabajadores.